Una reflexión sobre autonomía, información y responsabilidad dentro del sistema de salud.
Por Tania Aispuro
Madre y colaboradora en ProlactarRD.
Empecemos por algo que parece obvio.
Sería absurdo que una paciente llegara a un hospital con dolor abdominal y dijera:
“Quiero que me saquen la vesícula.”
Y que, simplemente porque lo pidió, fuera llevada directamente a cirugía.
Primero habría que investigar qué está ocurriendo, realizar los estudios correspondientes, evaluar las alternativas y determinar si realmente existe un criterio clínico para operar.
Entonces, ¿por qué cuando hablamos de cesáreas aceptamos con tanta facilidad el argumento de que “ellas la piden”?
Sí, es verdad que algunas mujeres solicitan una cesárea sin que exista una justificación médica evidente. Pero reducir todo el problema a “las mujeres la piden” es minimizar demasiado una situación que, según la evidencia, es mucho más compleja.
La pregunta que deberíamos hacernos es: ¿qué hay detrás de esa decisión?
Un problema que tenemos que mirar de frente.
En República Dominicana las cifras son difíciles de ignorar.
68.2 %
de los nacimientos87.9 %
sector privado51.8 %
sector público
Según ENHOGAR-MICS 2025, el 68.2 % de los nacimientos ocurrió por cesárea. La diferencia entre sectores también resulta llamativa: 87.9 % en el sector privado frente a 51.8 % en el público.
Fuente: ENHOGAR-MICS 2025 / ONE
Estos datos no significan que todas esas cesáreas sean innecesarias. Pero sí plantean una pregunta legítima:
¿Puede explicarse una diferencia de esta magnitud simplemente por lo que las mujeres prefieren?
La evidencia disponible apunta a que no.
La OMS reconoce que las tasas de cesárea están determinadas por múltiples factores relacionados con las mujeres, los profesionales y la organización de los servicios de salud.
Por eso, necesitamos una conversación mucho más amplia que señalar quién “pidió” una cirugía.
¿Por qué algunas mujeres prefieren una cesárea?
No todas las decisiones parten del mismo lugar.
Una mujer puede tener miedo al dolor, temor a que algo salga mal, ansiedad, una experiencia traumática previa o simplemente haber recibido durante años mensajes que presentan la cesárea como una opción más segura o controlable.
La investigación ha encontrado precisamente este tipo de factores entre las razones que pueden llevar a algunas mujeres a solicitar una cesárea sin un motivo clínico que la respalde.
Y aquí aparece una cuestión fundamental: una decisión informada necesita información.
Si una mujer llega al momento del parto convencida de que la cesárea es la opción más segura porque nunca recibió una explicación equilibrada sobre sus riesgos, beneficios y alternativas, ¿podemos considerar que simplemente “eligió” en igualdad de condiciones?
Autonomía y responsabilidad médica.
Las mujeres tienen derecho a participar en las decisiones sobre su cuerpo y su parto. Eso no está en discusión.
Pero una cosa es respetar la autonomía y otra muy distinta es convertir al paciente en responsable de determinar qué procedimiento quirúrgico está clínicamente indicado.
Si una mujer solicita una cesárea sin una razón médica clara, corresponde explorar qué la lleva a pedirla, explicar las alternativas y conversar sobre los riesgos y beneficios.
Eso coincide con las recomendaciones de ACOG, que plantea que, cuando no existe una indicación materna o fetal, debe recomendarse el parto vaginal y explorarse las razones detrás de la solicitud de cesárea.
Y esto también forma parte de la responsabilidad de nuestro propio sistema. El Ministerio de Salud Pública de República Dominicana cuenta con un protocolo para reducir las cesáreas innecesarias, que contempla precisamente la información a las embarazadas sobre riesgos, beneficios y alternativas.
Una cesárea puede salvar vidas. Pero sigue siendo una cirugía.
Defender el parto vaginal no significa estar en contra de las cesáreas.
Una cesárea necesaria puede ser la intervención que salva la vida de una madre o de un bebé.
El problema está en realizar una cirugía cuando no existe una necesidad médica que la justifique, especialmente cuando sabemos que una cesárea tiene riesgos propios y puede tener consecuencias para futuros embarazos.
El objetivo, por tanto, no debería ser conseguir un número determinado de cesáreas.
El objetivo debería ser que cada nacimiento ocurra por la vía más segura y apropiada para esa madre y ese bebé.
Entonces, ¿qué debemos revisar?
Si queremos entender por qué República Dominicana presenta estas cifras, tenemos que mirar más allá de las decisiones individuales.
Debemos analizar cómo se está educando a las embarazadas, qué información reciben, cómo se manejan sus temores, qué opciones tienen para el alivio del dolor, con qué criterios se decide una cesárea y qué diferencias existen entre los modelos de atención público y privado.
La OMS recomienda utilizar herramientas como la clasificación de Robson para analizar las cesáreas por grupos de pacientes e identificar dónde se concentran las tasas más elevadas.
Eso permite estudiar el problema con datos, en lugar de buscar culpables.
“Ellas la piden” no debería cerrar la conversación.
Claro que existen mujeres que piden cesáreas.
Pero si queremos hacer algo para reducir las intervenciones innecesarias, la conversación no puede terminar ahí.
Tenemos que preguntarnos qué información recibieron, qué experiencias las llevaron hasta esa decisión y qué hizo el sistema de salud antes de llegar al quirófano.
Porque la autonomía de las mujeres debe respetarse, pero la responsabilidad clínica no puede desaparecer detrás de una solicitud.
| Las mujeres | tienen derecho a decidir. |
| Los profesionales | tienen la responsabilidad de informar, evaluar y actuar conforme a la evidencia. |
| Las instituciones | tienen la responsabilidad de garantizar buenas prácticas. |
| El sistema de salud | tiene que crear las condiciones para que las decisiones sean realmente informadas. |
No necesitamos buscar un único culpable. Necesitamos asumir las responsabilidades que corresponden a cada parte.
Una mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo. Pero el sistema de salud tiene la responsabilidad de garantizar que esa decisión sea verdaderamente informada y de no convertir una cirugía mayor en una simple elección de preferencia.
Porque, al final, si una mujer pide una cesárea sin necesidad médica, la pregunta no debería ser únicamente por qué ella la pidió, sino también por qué el sistema estuvo dispuesto a realizarla.
Fuentes
- ENHOGAR-MICS 2025 / ONE — Estadísticas nacionales de nacimientos y cesáreas.
- Ministerio de Salud Pública de República Dominicana — Protocolo para la reducción de cesáreas innecesarias.
- ACOG — Cesarean Delivery on Maternal Request.
- OMS — Recomendaciones para reducir cesáreas innecesarias.
- OMS — Clasificación de Robson para el análisis de las cesáreas.